regalos pintados a mano

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Reflexión del día:
¿Te parece caro mi trabajo?
Alguna vez cuando un cliente se ha interesado por mis zapatillas pintadas, me pregunta el coste y, de repente o no contesta o me dice que no. A día de hoy todavía doy los presupuestos con miedo. Y pensaréis .. miedo de que? Miedo de que me lo rechacen y de ahí, miedo por entrar en un bucle de inseguridades y replanteamientos. Hoy, quiero contaros lo costoso que es realizar las cosas a mano y así ayudarnos entre todos a darle un poco más de valor, a mi trabajo y al de todo aquel que se dedica a ello y ama lo que hace.
Es un trabajo minucioso, al detalle, realizado a mano y con mucho mimo. Es una profesión pero sobre todo una forma de vida, qué necesita posiblemente la inversión de un tiempo con el que a veces ni se cuenta. Atención personalizada al cliente, encontrar el producto y color elegido, preparar el diseño, y después de todo, pintar a pincel sobre un tejido. 
Para los que no lo sepáis, yo soy auxiliar veterinaria, para mí, pintar es un hobbie, con lo cual lo hago fuera de mi horario laboral, a ratitos (que a veces le quito a mi gente).
Normalmente, en pintar una zapatilla sencilla, puedo tardar entre 1 hora y media y 3. En una más compleja, entre 3 y media y 6. Al final del trabajo y descontando el gasto invertido,  las horas pueden salirme a 3 o 4 euros como mucho. Y aún así, rebajando mis horas al mínimo todavía hay gente a la que le sigue pareciendo caro el producto. Y yo respeto que tengan un presupuesto al que agarrarse y al final decidan lo que pueden o no hacer, pero hoy, he querido contaros un poco, porque creo es importante que se sepa, para que así por lo menos, se valore. 
Ya sabéis, todas mis zapatillas, son únicas y están hechas con total dedicación, de manera que  cuándo os las entrego, con ellas, también os entrego un trocito de mi! ♥
Reflexión del día: ¿Te parece caro mi trabajo? Alguna vez cuando un cliente se ha interesado por mis zapatillas pintadas, me pregunta el coste y, de repente o no contesta o me dice que no. A día de hoy todavía doy los presupuestos con miedo. Y pensaréis .. miedo de que? Miedo de que me lo rechacen y de ahí, miedo por entrar en un bucle de inseguridades y replanteamientos. Hoy, quiero contaros lo costoso que es realizar las cosas a mano y así ayudarnos entre todos a darle un poco más de valor, a mi trabajo y al de todo aquel que se dedica a ello y ama lo que hace. Es un trabajo minucioso, al detalle, realizado a mano y con mucho mimo. Es una profesión pero sobre todo una forma de vida, qué necesita posiblemente la inversión de un tiempo con el que a veces ni se cuenta. Atención personalizada al cliente, encontrar el producto y color elegido, preparar el diseño, y después de todo, pintar a pincel sobre un tejido. Para los que no lo sepáis, yo soy auxiliar veterinaria, para mí, pintar es un hobbie, con lo cual lo hago fuera de mi horario laboral, a ratitos (que a veces le quito a mi gente). Normalmente, en pintar una zapatilla sencilla, puedo tardar entre 1 hora y media y 3. En una más compleja, entre 3 y media y 6. Al final del trabajo y descontando el gasto invertido, las horas pueden salirme a 3 o 4 euros como mucho. Y aún así, rebajando mis horas al mínimo todavía hay gente a la que le sigue pareciendo caro el producto. Y yo respeto que tengan un presupuesto al que agarrarse y al final decidan lo que pueden o no hacer, pero hoy, he querido contaros un poco, porque creo es importante que se sepa, para que así por lo menos, se valore. Ya sabéis, todas mis zapatillas, son únicas y están hechas con total dedicación, de manera que cuándo os las entrego, con ellas, también os entrego un trocito de mi! ♥